12.02.07
Juan Gelman gana el Cervantes

Mi Buenos Aires querido
Sentado al borde de una silla desfondada,
mareado, enfermo, casi vivo,
escribo versos previamente llorados
por la ciudad donde nací.
Hay que atraparlos, también aquí
nacieron hijos dulces míos
que entre tanto castigo te endulzan bellamente.
Hay que aprender a resistir.
Ni a irse ni a quedarse,
a resistir,
aunque es seguro
que habrá más penas y olvido.
Por poemas como éste han premiado a Juan Gelman con el Cervantes. Merecido, muy merecido. Es uno de los poetas más importantes de nuestra lengua, su obra es grande pero su vida pone los pelos de punta. La dictadura argentina se llevó a su hijo y a su nuera embarazada. Él tuvo que exiliarse, recorrió el mundo y finalmente se asentó en México, donde todavía vive. Me pregunto si para escribir así es necesario haber sufrido tanto. Desde luego, muchos de sus versos dan muestra de un profundo dolor, pero también de un espíritu de rebeldía, de desear con todas sus fuerzas un mundo distinto. O por lo menos, resistir el que nos ha tocado.